¿Por qué la ficción ilustrada mexicana no existe (y por qué debería)?
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Hay más de 130 millones de mexicanos en México. Otros 38 millones en Estados Unidos. Y entre todos — 168 millones de personas — no tenemos una sola editorial de ficción ilustrada que cuente nuestras historias con la calidad visual que merecen.
Piénsalo un segundo.
Japón tiene el manga. Una industria de 6 mil millones de dólares que exporta historias de Tokio, de pueblos pesqueros, de preparatorias japonesas, a todo el mundo. Francia tiene la bande dessinée. Corea tiene el webtoon. Estados Unidos tiene a Marvel, DC, Image Comics.
¿Y México? México tiene historias que le parten la madre a cualquier manga. Historias de barrios donde la dignidad se construye con gelatinas de tres pesos. Historias de mujeres que huelen a gardenias y cargan costales de cuarenta kilos. Historias de abuelas que le juraron al cielo que su nieta llegaría lejos — y cumplieron.
Pero nadie las cuenta. O peor: las cuentan mal. Con estéticas genéricas, con narrativas que no huelen a nada, con ilustraciones que podrían ser de cualquier país.
Nosotros decidimos que eso se acababa.
Fantasía del Barrio es la primera editorial digital mexicana de ficción ilustrada para adultos. No hacemos superhéroes. No hacemos comedia. Hacemos lo que nadie se atrevió a hacer: tomar las historias que se cuentan en los patios de las casas de lámina, en las azoteas entre tinacos oxidados, en las combis de la noche — y darles la calidad visual que siempre merecieron.
Nuestra primera obra se llama Leche de Naucalpan. Y si creciste en un barrio mexicano — o si te fuiste de uno — esta historia te va a hacer sentir cosas que no sabías que todavía sentías.
Porque el barrio no se olvida. Ni cuando cruzas la frontera. Ni cuando vives en Santa Fe. Ni cuando manejas un BYD rosa que brilla absurdo entre el polvo y el tabique rojo.
El barrio se queda. Y nosotros lo estamos escribiendo.
Conoce Leche de Naucalpan →